Te voy a contar una pequeña historia:
Imagínate que estás durmiendo; dentro de tu sueño despiertas y eres consciente de que no estás en tu cuerpo. Eres parte de tu imaginación.
Decides volar. Cruzas las diversas atmósferas que cubren la Tierra. Ves a la Luna muy de cerca. Es una roca plateada. Te desprendes de tal manera que el espacio/tiempo ya no influye directamente a tus células. Eres joven pero no necesitas respirar para vivir.
Cruzas el cinturón de asteroides después de un tiempo, te das cuenta de la fuerza gravitaria y de las cosas tan simples pueden parecer magníficas. Son Rocas nada más.
Llegas a Marte pero no volteas. Recuerdas el pasado en tu mente sin voltear a verlo. Decides seguir tu viaje y comienzas a sentirte pesada.
Regrésame a Júpiter es una de mis canciones favoritas. Mezclo químicos esperando a que aparezca tu y…. [música de Fobia] Regrésame a Júpiter.
Tu ignoras la canción y sigues por delante. Te encantan los anillos. Tu parada es en Saturno. Te detienes antes a visitar cada “Luna” que tiene, y es cuando ves a Titán. Te sientes en casa, volteas a ver a Saturno y te parece tan cerca que decides esperar para ir. Durante ese entonces ya han pasado 50 años en la Tierra. Has vivido y superado, sin embargo, no sabes nada de ello. Sólo vives.
Sales de Saturno y no te detienes a nada más. Sigues viajando y te percatas que tu camino no tiene fin. Eres capaz de visitar cualquier lugar y verlo con tus propios ojos. Te desprendes de nuestro espacio conocido y te sientes más pequeño aún. Piensas en tu familia y tus amigos. Sonríe y suspira en seguida.
Recorres todo lo que puedas hasta que llegas a un lugar, ves una división blanca, mientras más te acercas la luz te ciega. Te diriges con decisión hacia ella mientras comienzas a ver blanco. Al llegar no ves nada más que la luz, pura.
Despiertas.